Causas y complicaciones del dolor crónico: salud y bienestar de los adultos

A menudo llamado ‘el quinto signo vital’, el dolor es tan importante como la temperatura, el pulso, la respiración y la presión arterial como un indicador clave del estado médico de un paciente. Cuanto más vivamos, más probable es que eventualmente experimentemos algún tipo de lesión o enfermedad que resulte en un dolor temporal o incluso crónico. Las cirugías se vuelven más frecuentes, tanto electivas como aquellas que se consideran vitales para nuestra supervivencia y bienestar. Las lesiones y la cirugía producen tejido cicatricial que puede causar un dolor persistente, estropear nuestra apariencia externa y disminuir ciertas capacidades de movimiento. Muchos de nosotros también tomamos una variedad de productos farmacéuticos y / o drogas recreativas para retrasar algún proceso de enfermedad o para aliviar los síntomas del dolor físico o emocional crónico. Estos medicamentos, incluso los medicamentos recetados correctamente recetados, a veces pueden exacerbar los problemas e incluso crear nuevos efectos secundarios dolorosos inesperados.

A veces, continuar tomando analgésicos en realidad perpetúa el dolor cuando se suspende el medicamento o es posible que sea necesario aumentar las dosis para mantener el mismo efecto. Con la terapia corporal, por otro lado, durante un período de tiempo, es posible que se requieran cada vez menos tratamientos porque las células del cuerpo recuerdan las sensaciones de liberación neuromuscular y las células receptoras nerviosas previamente sobreestimuladas comienzan a calmarse.

Causas del dolor

Una creencia popular, incluso entre los profesionales médicos, es que la causa más común de dolor es un nervio pinzado. Según esta creencia, existen tres tipos de dolor:

* Nociocepción: dolor protector inmediato

* Inflamatorio – daño celular local

* Neuropático: uno o más nervios se ven afectados, de aparición tardía, se vuelve dolor crónico, requiere intervención física para curar la lesión … y es radiculopático (pinzamiento de la raíz nerviosa que causa debilidad, entumecimiento y dificultad para controlar ciertos músculos)

Se cree que el dolor crónico es causado por músculos acortados (contraídos) como resultado de neuropatía y radiculopatía. Esta teoría se basa en la Ley de Supersensibilidad Desnervación de Cannon de 1949 que establece: “Cualquier medida (como un pinzamiento nervioso causado por una radiculopatía) que bloquea el flujo de impulsos motores y priva a un órgano o tejido de la entrada excitadora (impulsos motores) durante un período con el tiempo, causará un funcionamiento anormal (llamado “sensibilidad por desuso”) en el órgano o tejido receptor.

Investigaciones recientes, utilizando imágenes de resonancia magnética (IRM), han demostrado que no importa cuánto se comprima o se tuerza una columna vertebral que funciona normalmente, hay un amplio espacio en el espacio entre las vértebras para el libre movimiento del nervio. Los investigadores ahora sugieren que gran parte del dolor puede ser causado por la sobrecarga de los receptores sensoriales debido a los desequilibrios posturales. A través de un proceso llamado “sensibilización”, se puede establecer un patrón en el cuerpo en el que los receptores hiperexcitados que alimentan el sistema nervioso central hacen que el cerebro envíe señales para girar y torcer el cuerpo para evitar el dolor.

El estímulo generador de dolor debe interrumpirse hasta que se olvide la memoria en las células nerviosas. Para muchos casos de dolor crónico, la terapia de tejido profundo varias veces a la semana puede ayudar a que estos receptores hiperexcitados que alimentan el sistema nervioso central se tranquilicen y que la sensación de dolor se disipe e incluso desaparezca.

Desacondicionamiento de las complicaciones del dolor crónico

Cualquier parte del cuerpo que tenga dolor severo y crónico interrumpirá el movimiento normal, simétrico y coordinado, y la persona con dolor simplemente se inmovilizará, inmovilizará y descondicionará el área. Los músculos, los nervios y las articulaciones se debilitan y deterioran, lo que provoca atrofia muscular, neuropatía, contracturas, disminución del movimiento y aumento gradual de peso. Para compensar una zona débil y dolorosa, las articulaciones, los nervios y los músculos de otras partes del cuerpo trabajarán horas extras, lo que provocará el “síndrome de sobrecarga y uso excesivo”.

Complicaciones hormonales del dolor crónico

El dolor crónico es un potente factor de estrés que puede afectar a todos los sistemas endocrinos del cuerpo. Inicialmente, el dolor provoca un exceso de hormonas del estrés (catecolaminas y glucocorticoides) para ayudar al cuerpo a controlar el dolor y prevenir daños. Sin embargo, este exceso puede desencadenar hipertensión y taquicardia, lo que a veces conduce a la muerte cardiovascular.

Si el dolor intenso continúa y no se controla, puede producirse un agotamiento suprarrenal y una disminución de los niveles de la hormona del estrés. La fluctuación entre el exceso y la deficiencia de glucocorticoides, a menudo llamados síndromes de Cushing y Addison respectivamente, puede provocar muchos síntomas graves, que incluyen: deficiencias mentales, debilidad muscular, edema, osteoporosis, diabetes, formación de cálculos, caries dentales e incluso deficiencia de testosterona. Un efecto adicional del dolor y la reducción de los niveles de hormonas importantes es un sistema inmunológico comprometido, una menor resistencia a las infecciones y una cicatrización más lenta de las heridas cuando se lesionan.

Complicaciones neuropáticas del dolor crónico

El dolor persistente provoca un exceso de actividad eléctrica en los nervios periféricos, la médula espinal y el cerebro. Este efecto de “alambre caliente” parece causar daño en el tejido nervioso de la columna y del cerebro, lo que puede provocar problemas dentales y otros problemas cerebrales orgánicos.

Efectos cardiovasculares del dolor crónico

El dolor aumenta la presión arterial. Este no es un problema para una persona con una presión arterial normalmente baja a media. Pero para una persona que sufre de hipertensión y presión arterial alta, el aumento de la presión arterial resultante de la respuesta al dolor del cuerpo puede provocar un problema cardíaco más grave, como un derrame cerebral o un aneurisma.

El dolor, especialmente a medida que envejecemos, no debe tomarse a la ligera. Hay todo tipo de medicamentos disponibles para disminuir el nivel de dolor. Y cuando es necesario, los analgésicos pueden literalmente salvar vidas. Pero para el dolor crónico, existen muchas recetas de dietas, ejercicios y terapias corporales que no solo pueden salvar la vida, sino que también pueden transformar la calidad de vida de una persona.

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