Consejos para frenar el envejecimiento

El envejecimiento es un proceso de envejecimiento, que está determinado genéticamente y modulado ambientalmente. Es un proceso natural. Todos deben someterse al proceso a su propio ritmo y tiempo. Denota deterioro temporal de las funciones fisiológicas necesarias para la supervivencia y la fertilidad.

Según la Organización Mundial de la Salud, el envejecimiento es un curso de la realidad biológica, que comienza en la concepción y termina con la muerte.

Los científicos han categorizado cómo envejecen los seres humanos en cuatro clases diferentes llamadas “ageotipos”.

Ageotipo metabólico – Las personas que pertenecen a esta clase pueden tener un mayor riesgo de diabetes a medida que envejecen.

Ageotipo inmunológico – Las personas que pertenecen a él generan niveles más altos de inflamación y son más propensas a padecer enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico a medida que envejecen.

Ageotilo hepático – Las personas que pertenecen a él son más propensas a padecer enfermedades hepáticas a medida que envejecen.

Ageotipo nefrótico – Las personas que pertenecen a él son más propensas a padecer enfermedades renales a medida que envejecen.

Todos queremos mantenernos jóvenes el mayor tiempo posible, tanto por nuestra salud como por nuestra apariencia. Los investigadores han descubierto que la genética representa solo alrededor del 20% de la edad de las personas, mientras que los factores ambientales y de estilo de vida juegan un papel mucho más importante.

Consejos para frenar el envejecimiento –

A continuación se enumeran algunos de los consejos importantes para ralentizar el proceso de envejecimiento:

Manejar el nivel de estrés –

Cada cromosoma tiene dos tapas protectoras en los dos extremos conocidos como telómeros. A medida que los telómeros se acortan, su integridad estructural se debilita, lo que hace que las células envejezcan más rápido y mueran más jóvenes. El estrés crónico conduce a telómeros más cortos. Por eso es importante controlar sus niveles de estrés.

Medita a diario –

Los investigadores han descubierto que aquellos que meditaron experimentaron cambios genéticos después de la práctica de la atención plena que no se observaron en el grupo que no meditaba después de otras actividades de relajación. Entonces, la práctica regular de la meditación de atención plena ralentiza el proceso de envejecimiento en los practicantes.

Hacer restricción de calorías –

La restricción calórica significa reducir la ingesta calórica media diaria por debajo de lo habitual, sin desnutrición ni privación de nutrientes esenciales. Es un patrón constante de reducción de la ingesta calórica diaria promedio. Se ha encontrado en muchos estudios que la restricción de calorías está asociada con vivir más tiempo.

Hacer ejercicio regularmente –

Los expertos recomiendan de 30 a 60 minutos de caminata moderada a vigorosa la mayoría de los días, pero los beneficios comienzan con menos actividad. Las personas activas pueden vivir unos cinco años más en promedio que las personas inactivas. Un programa de ejercicio regular, que incorpora actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza, reduce la inestabilidad genómica. También reduce el desgaste de los telómeros. La asociación entre el ejercicio físico y la longitud de los telómeros también podría deberse a un menor estrés oxidativo e inflamación.

El ejercicio regular ciertamente no puede revertir el proceso de envejecimiento, pero atenúa muchos de sus efectos celulares y sistémicos deletéreos.

Toma alimentos nutritivos –

A medida que las personas envejecen, generalmente necesitan menos calorías. Sin embargo, sus necesidades de nutrientes son tan altas o más altas que cuando eran más jóvenes. Por eso, es extremadamente importante comer alimentos integrales ricos en nutrientes. Para un envejecimiento saludable, debemos elegir una variedad de colores en frutas y verduras, y variar las fuentes de proteínas eligiendo carnes, pescado, nueces enteras, mantequillas de nueces y frijoles.

Come grasas saludables –

Debemos tratar de evitar las grasas saturadas y trans tanto como podamos. Las grasas saturadas suelen ser grasas que provienen de animales. Las grasas trans son grasas procesadas en margarina en barra y manteca vegetal. Es posible que los encontremos en algunos productos horneados comprados en tiendas y alimentos fritos en algunos restaurantes de comida rápida.

Las grasas insaturadas buenas incluyen grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, que reducen el riesgo de enfermedad. Los alimentos ricos en grasas buenas son los aceites vegetales (como el de oliva, canola, girasol, soja y maíz), nueces, semillas y pescado. Por lo tanto, el consumo de grasas buenas y evitar las grasas malas son necesarios para un envejecimiento saludable.

Las grasas saturadas, aunque no son tan dañinas como las grasas trans, tienen un impacto negativo en la salud. Por lo tanto, deben consumirse con moderación. Los alimentos que contienen grandes cantidades de grasas saturadas incluyen carnes rojas, mantequilla, queso y helado. Algunas grasas vegetales como el aceite de coco y el aceite de palma también son ricas en grasas saturadas.

Estimula tu cerebro

A medida que envejecemos, nuestra salud mental es una parte importante para poder vivir de forma independiente. Cualquier actividad que desafíe nuestra mente y nos obligue a aprender nueva información o habilidades se considera un ejercicio.

Se ha descubierto que la lectura de libros, el estudio de idiomas extranjeros y los juegos que implican actividad mental estimulan el cerebro. Al hacer que su cerebro funcione activamente, puede ralentizar el proceso de envejecimiento en el cerebro.

Duerma lo suficiente todos los días –

Los adultos mayores necesitan aproximadamente la misma cantidad de sueño que todos los adultos, es decir, de 7 a 9 horas cada noche. Esto es necesario para un envejecimiento saludable.

Es un error común pensar que nuestro sueño disminuye con la edad. De hecho, las investigaciones demuestran que nuestras necesidades de sueño permanecen constantes durante la edad adulta. Entonces, ¿qué mantiene despiertas a las personas mayores? Los cambios en los patrones de nuestro sueño, llamados arquitectura del sueño, ocurren a medida que envejecemos y esto puede contribuir a problemas de sueño.

Otros factores que afectan el sueño son los ritmos circadianos que coordinan la sincronización de nuestras funciones corporales, incluido el sueño. Por ejemplo, las personas mayores tienden a tener más sueño en las primeras horas de la noche y se despiertan más temprano en la mañana en comparación con los adultos más jóvenes. Este patrón se denomina síndrome de fase avanzada del sueño.

El ritmo del sueño se desplaza hacia adelante para que aún se obtengan de 7 a 8 horas de sueño, pero los individuos se despertarán muy temprano porque se han ido a dormir bastante temprano.

Ir a la cama temprano –

Hay un viejo adagio: una hora antes de la medianoche vale tres después. Es por eso que los expertos en sueño aconsejan irse a dormir temprano.

Según el estudio del reloj biológico, hay momentos determinados en los que nuestro reloj biológico dicta los diversos procesos que tienen lugar en el cabello y la piel. Los expertos creen que de 8 p.m. a 11 p.m. es el momento de la hidratación y estimulación, mientras que de 11 p.m. a 3 p.m. es el momento de la nutrición y la regeneración, y de 3 a.m. a 5 a.m. es el momento de descansar.

La línea de fondo –

La población mundial está envejeciendo rápidamente, lo que aumenta la morbilidad por enfermedades relacionadas con la edad. Los jóvenes son los objetivos más atractivos de las estrategias para frenar el envejecimiento. Sin embargo, existe escepticismo sobre si se pueden detectar procesos de envejecimiento en adultos jóvenes, que aún no padecen enfermedades crónicas. Pero los expertos indican que los procesos de envejecimiento se pueden cuantificar en personas aún lo suficientemente jóvenes como para prevenir enfermedades relacionadas con la edad, lo que abre una nueva puerta a las estrategias anti-envejecimiento.

Referencia –

Medicina de Stanford. “Los ‘ageotipos’ proporcionan una ventana a cómo envejecen los individuos”. Ciencia diaria. ScienceDaily, 13 de enero de 2020.

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