¿Debo usar un yeso, una bota, una férula o un aparato ortopédico para mi lesión?

Después de fracturarme el pie, los pacientes y familiares me preguntaron cómo lo estaban tratando. ¿Se requirió cirugía? ¿Lo necesitabas enyesado? ¿Cuál es la mejor forma de tratar este tipo de fracturas? Mientras pensaba en estos temas, sentí que era necesario explicar las diferencias de los diversos tratamientos disponibles y cuándo uno es mejor que otro. Sin embargo, puse mi pie roto en una bota para caminar por razones que explicaré más adelante.

Yeso: Durante años, el tratamiento estándar para las fracturas fue yeso (ahora fibra de vidrio) y fue diseñado para proteger el área y estabilizar la ubicación de la fractura. Estos todavía se utilizan con regularidad, pero es posible que no sean necesarios.

Ventajas:

– Construcción sólida que brinda protección para el área lesionada.

– Por la firmeza del yeso, estabiliza la fractura durante la cicatrización.

– Incapacidad para eliminar. En algunos pacientes esto es una necesidad, porque las fracturas empeoran sin protección y si la “protección” se quita con regularidad, no sanará correctamente.

Desventajas:

– No se puede mojar el yeso, lo que dificulta el baño.

– Prurito y posible irritación por el uso de yeso durante 6-8 semanas durante la cicatrización.

– Puede ser doloroso si se coloca demasiado pronto y el pie se hincha. (Especialmente importante si se planea un viaje en avión, ya que el yeso se volverá doloroso).

Bota para caminar: este tratamiento se está volviendo mucho más común, debido a la conveniencia y facilidad de aplicación. La bota puede ser una excelente opción para muchas fracturas en las que se requiere la estabilización de la articulación del tobillo para estabilizar la fractura.

Ventajas:

– Posibilidad de quitarse para ducharse o dejar respirar pies y piernas.

– Por la firmeza de la bota, estabiliza la fractura durante la cicatrización.

– Forro y estructura suaves para mayor comodidad y tolerancia para la hinchazón.

Desventajas:

– A menudo tiene porciones de bota que son blandas, reduciendo las áreas de protección.

– Se quita fácilmente, aumentando la capacidad de caminar sin la bota (aumentando el riesgo de más lesiones).

Debido a la comodidad asociada, la facilidad para vestir (ya que se puede quitar) y la posibilidad de ducharme sin la bota, elegí esta opción para mi pie. Sin embargo, lo uso las 24 horas del día, excepto cuando me cambio de ropa o me ducho.

Calzado posoperatorio: para algunas fracturas del pie, un zapato posoperatorio puede proporcionar suficiente estabilidad para permitir la cicatrización.

Ventajas:

– Posibilidad de quitarse para ducharse o dejar respirar pies y piernas.

– Por la firmeza de la bota, estabiliza la fractura durante la cicatrización.

– Forro y estructura suaves para mayor comodidad y tolerancia para la hinchazón.

Desventajas:

– Solo la suela del zapato es rígida, no brinda protección a la parte superior del pie.

– No hay estabilidad en el tobillo o en las articulaciones del pie más cercanas al tobillo.

– Se quita fácilmente, aumentando la capacidad de caminar sin el zapato (aumentando el riesgo de más lesiones).

Férula: estabilidad del yeso con espacio para hinchazón. Por lo general, no protege la parte superior del pie y no permite caminar.

Ortesis: debe usarse principalmente para esguinces y fracturas por estrés estables que requieren un movimiento reducido del pie.

¿Cómo debe tratar su fractura? Recomiendo (y lo estoy haciendo en mi fractura) que obtenga una buena estabilidad de la fractura, incluida la articulación por encima y por debajo del área de la lesión. Por lo general, esto requerirá una bota para caminar o un yeso.

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