El desafío de las enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas tienen una cosa en común: todas son problemáticas y difíciles de tratar. La aparición de tales enfermedades puede ser rápida e impredecible. Sin embargo, también tienen una característica curiosa: la dicotomía de supervivencia casi asegurada del paciente. La persona infectada morirá lenta y dolorosamente a causa de la enfermedad o se recuperará por completo, para siempre inmune a la reinfección. Algunas de ellas surgen como consecuencia de algún tipo de descuido en nuestro propio estilo de vida (mal saneamiento, higiene poco frecuente, etc.). Afortunadamente, los métodos de transmisión más comunes de estas enfermedades son bien conocidos y se pueden prevenir.

El sistema inmunológico humano se ha convertido en una intrincada mezcla de organismos, protegiendo eficazmente al cuerpo de infecciones y enfermedades que de otro modo habrían matado a los humanos hace miles de años. La influenza, la viruela, la tuberculosis y la malaria son algunas de las enfermedades que habitualmente mataban a las personas hace varios siglos, pero debido a los avances tecnológicos y los nuevos descubrimientos medicinales, estas enfermedades están bien vacunadas hasta el punto de que son muy raras o se han erradicado por completo. Dicho esto, las infecciones cambian dinámicamente; es decir, a medida que el sistema inmunológico humano ha cambiado, también lo han hecho los agentes infecciosos. Además, las enfermedades que causan a menudo surgen como resultado de algo más que les permite prosperar. Así es como las infecciones oportunistas ingresan al cuerpo después de la infección por VIH.

Hay tres grandes categorías de enfermedades infecciosas. Los establecidos son los que llevan con nosotros bastante tiempo y tienen una tasa de mortalidad y morbilidad predecible; varias enfermedades respiratorias, tipos de malaria y tuberculosis entrarían en esta categoría. Las enfermedades infecciosas de reciente aparición son aquellas que recién ahora están apareciendo en humanos por primera vez, como el VIH / SIDA. Las enfermedades infecciosas reemergentes son aquellas que “siguen regresando” de una forma u otra, como la influenza.

Las infecciones respiratorias matan a más de 4 millones de personas al año según las estimaciones actuales; de hecho, más de una cuarta parte de todas las muertes se deben a enfermedades infecciosas. Esta es una estadística desalentadora para muchos que tratan e investigan estas enfermedades. Las vacunas contra determinadas enfermedades, como la poliomielitis y el sarampión, se aplican en todo el mundo desde hace bastante tiempo y, como resultado, el número de casos nuevos ha disminuido. Tratar enfermedades infecciosas como el VIH ha demostrado históricamente ser problemático porque el VIH puede esconderse dentro del cuerpo durante el tratamiento. Las bacterias pueden volverse resistentes a los antibióticos y los virus mutan en diferentes formas que hacen que el tratamiento contra ellos sea ineficaz. Como sociedad, debemos darnos cuenta de que los desafíos de lidiar con las enfermedades infecciosas nunca desaparecerán. A medida que continúan evolucionando y resurgiendo, la lucha perpetua para erradicarlos también debe continuar.

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