Enfermería y nuestros sentidos

En ausencia de equipo de monitoreo, no hay necesidad de entrar en pánico. El cuerpo humano posee lo que necesitamos para llevar a cabo una evaluación / juicio básico, si no práctico, que salve vidas en caso de que las cosas salgan mal: ¡nuestros sentidos!

Como enfermeras, estamos agradecidos por el equipo de monitoreo. El equipo nos dice lo que necesitamos saber con solo tocar un botón. Pero también sabemos que depender únicamente de estas máquinas puede eliminar la habilidad de la enfermería. En ausencia de equipo de monitoreo, no hay necesidad de entrar en pánico. El cuerpo humano posee lo que necesitamos para llevar a cabo una evaluación / juicio básico, si no avanzado de enfermería, que salve vidas en caso de que las cosas salgan mal: ¡nuestros sentidos! Una enfermera necesita saber si algo está ‘mal’ con solo usar sus ojos, oídos y manos. Los siguientes son algunos consejos sobre cómo utilizar estos sentidos y actuar con prontitud, salvando así vidas.

1. Los ojos.

No existe una herramienta crucial para una enfermera que los ojos. Puede decir mucho con solo echar un vistazo a su paciente. De inmediato, puede comprender cuán críticos son solo observando su color, el movimiento del pecho, una herida sangrante, una pierna hinchada, el color de la orina y cualquier otro signo físico de angustia. Una vez que haya notado una anomalía, puede proceder con precaución.

2. Las orejas

Los sonidos anormales apuntan a que algo anda mal: sibilancias, gorgoteo y estridor. En otras ocasiones, no hay ningún sonido, lo que a veces también mostraría una obstrucción completa de las vías respiratorias; por lo tanto, compruebe sus oídos para determinar si su paciente está emitiendo los sonidos correctos. Si no respira, es posible que llore o grite o intente decirle algo. Reúna los hechos con sus oídos y, a partir de ese momento, podrá actuar en consecuencia.

3. Las manos

La enfermería es un trabajo práctico. No puedes ser enfermera y no ensuciarte las manos. Cuando se enfrente a una situación difícil, tómese el tiempo para sentir a su paciente. Sienta su pulso, su aliento y su piel. ¿Están lo suficientemente calientes, demasiado calientes, fríos o húmedos? Eso solo puede decirle todo lo que necesita saber sobre su paciente que sufre.

4. Oler

Hay muchas cosas que una enfermera puede decir con solo usar su sentido del olfato. Ya sea el olor de la orina de su paciente, una herida infectada o heces. Una vez que haya establecido que algo no huele bien, una enfermera puede proceder con confianza.

5. Sabor

En 1674, Thomas Willis describió el sabor de la orina en los pacientes diabéticos como “maravillosamente dulce, como si estuviera impregnado de miel o azúcar”. Sé lo que estás pensando. Asqueroso, ¿verdad? Bueno, no según los que amamantaban en los viejos tiempos. Antes de la tecnología, tal como lo ha hecho, los médicos y enfermeras, en algunas partes, solían probar la orina en busca de infecciones. Gracias a Dios ya no tenemos que hacer eso. Ahora tenemos tecnología avanzada y podemos diagnosticar con solo presionar un botón.

6. Confía en tu instinto

Las enfermeras tienen una manera asombrosa de usar su instinto para determinar si algo no está bien con sus pacientes / cuándo. Eso es lo que los hace únicos. Las enfermeras pueden lograr esto porque son las que pasan la mayor cantidad de tiempo con el paciente y ofrecen atención práctica, por lo que pueden saber cuándo una característica está fuera de lo común, incluso sin evidencia médica al principio. Entonces, si usted es una enfermera como yo y tiene esa sensación en la boca del estómago, algo no está del todo bien, entonces probablemente no lo sea. Siga su instinto y dígale al médico lo que piensa y hágale saber sus inquietudes. Lo peor que podría pasar es que molestarás muchísimo al médico de guardia que se estaba preparando para tomar una siesta después de un largo día de trabajo. ¡Mejor prevenir que lamentar!

Aunque las máquinas han hecho que la enfermería sea algo “fácil” en estos días, creo que tenemos todas las herramientas, las máquinas que necesitamos para hacer una evaluación de enfermería razonablemente sólida. Nuestros ojos, oídos, narices, bocas (está bien, tal vez no tanto ahora) y nuestro instinto nos brindan toda la información que necesitamos para evitar que nuestro paciente sufra un peligro. Usémoslos. Si lo haces suficientes veces, la confianza y la habilidad que obtienes al practicar con tus sentidos son indispensables. Usted se sentirá satisfecho y contento, ¡y también su paciente!

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