¿Es uno o diez?

¿Es uno o diez? Una pregunta que un médico le hace a cada paciente que busca ayuda para el dolor. Si bien la escala de calificación determinará el tratamiento cuando el paciente adivine un número, es importante comprender el dolor en sí.

El dolor duele. La palabra en sí proviene de la palabra latina poena que significa castigo doloroso. El uso de la palabra ha cambiado el significado a una sensación que duele. Y es individual. Solo la persona que experimenta dolor puede describirlo con precisión. Hay dos clases principales de dolor: agudo y crónico. Un dolor agudo es un dolor intenso debido a una cirugía, huesos rotos, cortes o quemaduras. Por lo general, no dura más de seis meses. Cuando la herida sana, el dolor desaparece. Un dolor crónico dura mucho más, pero la gravedad del dolor puede ser leve o intensa. Existe una amplia gama de dolores crónicos. Ejemplos de dolor crónico son dolores de cabeza, dolor de espalda, cáncer y artritis.

Ahora volvamos a la escala de numeración. El número que el paciente le diga al médico determinará su tratamiento. El primer paso en el tratamiento generalmente son los medicamentos, ya sean de venta libre o recetados. Los medicamentos sin receta se denominan OTC o de venta libre. Son AINE como la aspirina, que por cierto es el analgésico más utilizado, Advil, Motrin y Aleve, o acetaminofén como Tylenol. Estos medicamentos son el tratamiento más común para casi todo, desde dolores de cabeza hasta fiebre y artritis. Sin embargo, debido a que estos medicamentos son de venta libre, se los considera por error completamente seguros con pocos o ningún efecto secundario grave. Sin embargo, pueden ocurrir y ocurren malestar estomacal, sangrado estomacal, úlceras, acidez, diarrea, aumento de la presión arterial y reacciones alérgicas. Los acetaminofenos como Tylenol también pueden causar insuficiencia hepática y la muerte cuando se toman a largo plazo o con alcohol.

Es vital recordar que el tipo de OTC que usa un adulto no es el mismo que el que usa un niño. Por ejemplo, nunca se le debe dar aspirina a un niño. Puede causar una enfermedad muy grave en los niños llamada síndrome de Reye que puede afectar el cerebro y el hígado del niño. Siempre consulte con un médico antes de administrar cualquier medicamento a un niño, incluso si es un medicamento de venta libre.

Si un medicamento sin receta no alivia el dolor, se prescribe un medicamento recetado más potente. Los opiáceos como la codeína, la morfina y el oxycontin serán los siguientes en la lista. Los opiáceos son un grupo de medicamentos que se han utilizado durante miles de años para tratar el dolor. Se derivan del opio de la planta de amapola. Son potentes analgésicos, pero pueden ser muy adictivos. Deben usarse con extrema precaución, pero son seguros si se controlan cuidadosamente.

La codeína es un narcótico recetado para el dolor intenso. En algunas personas, la codeína puede descomponerse en el hígado y causar la muerte.

La morfina y la oxicodona se recetan para el dolor de moderado a intenso. El uso excesivo aumentará el dolor. El cuerpo desarrolla una tolerancia a la dosis, lo que hace que el dolor sea más intenso.

¿Es uno o diez? Cuando se usan correctamente, tanto los medicamentos de venta libre como los recetados tratarán la mayoría de los dolores con éxito.

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