Estrés y formas de combatirlo

En este paraíso urbano de hoy, nuestra identidad personal se ha vinculado estrechamente a nuestros logros, estatus y riqueza. El mundo se ha convertido en un escenario competitivo, ya sea en casa, en el trabajo o en la sociedad. La lucha perpetua por mantenerse al día genera estrés que trae consigo problemas asociados. Incluso los niños están bajo estrés cuando los padres los presionan demasiado para que se desempeñen bien en los estudios y en las actividades extracurriculares. No se les permite ningún tiempo de juego no estructurado.

El estrés no es inherentemente malo. Una vida libre de estrés lo haría a uno perezoso, despreocupado y poco interesante. Si no hay un grano de arena irritante dentro de una ostra, no habría perla. Si el carbón no se somete a un calor extremo, no habría diamantes. Sin embargo, existe un límite a lo que puede soportar un ser humano. La sobrecarga de estrés puede dañar la mente y el cuerpo. La incapacidad para hacer frente a situaciones difíciles crea ansiedad y tensión que interfiere con las funciones normales.

Los factores estresantes se presentan en diferentes formas.

• Ambición personal: el deseo desenfrenado de mantenerse a la cabeza en la carrera de ratas, de cumplir con las líneas muertas o de alcanzar grandes alturas, puede mantener a una persona en apuros. El estrés laboral puede ser emocionalmente agotador, especialmente cuando no hay aprecio o apoyo por parte de los empleadores y no hay posibilidad de promoción.

• Posesiones personales: El deseo de adquirir gadgets o cosas materiales a cualquier precio.

• Fisiología: hay fases en la vida en las que el estrés se siente de forma más aguda, como en la adolescencia, la menopausia, la maternidad, la vejez o la enfermedad. Las mujeres son hormonalmente propensas a una ansiedad excesiva y estrés premenstrual, postnatal o durante la menopausia.

• Personalidad: se han descrito dos tipos de personalidad. Las personas que pertenecen al tipo A son ambiciosas, agresivas e impacientes. Deben ganar a toda costa. Por lo tanto, son más propensos al estrés y los problemas de salud relacionados. Aquellos que pertenecen al Tipo B son menos competitivos, relajados y completamente satisfechos con quiénes y qué son. El estrés, por tanto, no es un gran problema en sus vidas.

• Valoración de una situación: cuando hay un desequilibrio entre las demandas y las habilidades de afrontamiento, el estrés aumenta. Esto se ve a menudo en madres que tienen la responsabilidad de administrar un hogar, cuidar a los niños y mantener un trabajo ajetreado. La incapacidad para administrar su tiempo de manera eficiente conduce al estrés y, a la larga, los incapacita.

Síntomas de estrés:

La incapacidad para afrontar situaciones ya sea en el trabajo o en el hogar o en la sociedad, genera ansiedad, nerviosismo, insomnio, dolores de cabeza, pulso acelerado o ataques de pánico, que impiden que una persona funcione a plena capacidad. Ésta es una señal de que no todo está bien. No reconocer y remediar la causa de la ansiedad conducirá a la pérdida del control emocional. La persona se enoja, se irrita y sucumbe a los cambios de humor. Sigue la depresión. Los cambios de personalidad se vuelven obvios. La persona está desencantada con la vida y sus prioridades cambian. Los amigos se convierten en enemigos y las relaciones matrimoniales fracasan.
Físicamente, la presión arterial aumenta y la diabetes puede aparecer. Se vuelve propenso a la obesidad, el síndrome de fatiga crónica y los ataques cardíacos.

La depresión profunda puede incluso conducir a tendencias suicidas.

Cambios fisiológicos en el estrés:

Cuando el cerebro se encuentra con una situación estresante, activa las glándulas endocrinas. Se liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina en el torrente sanguíneo. Se estimula el sistema nervioso simpático, lo que provoca un aumento de la presión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca, respiración rápida y liberación de glucosa al torrente sanguíneo. En una situación normal, el sistema nervioso parasimpático actuará a nivel subconsciente, para contrarrestar los excesos del sistema simpático. Las hormonas y los productos químicos se metabolizan rápidamente.

Sin embargo, el estrés prolongado altera esta respuesta y paraliza las funciones del cuerpo. La presión arterial permanece alta, la frecuencia cardíaca es rápida, se producen dolores de cabeza, insomnio y cambios de humor. El estrés prolongado también está relacionado con la obesidad. Se libera un neuropéptido Y en el torrente sanguíneo, que desbloquea los receptores Y en las células grasas y hace que se hinchen y se multipliquen. La acumulación de grasa ocurre especialmente en la zona abdominal.

El síndrome de fatiga crónica se observa a menudo en personas sometidas a estrés prolongado. También se sabe que ocurre insuficiencia sexual.

Elimina el estrés para combatir el estrés:

No hay forma de eliminar totalmente el estrés de nuestras vidas. Pero ciertamente se puede cambiar la forma en que percibimos el estrés y reaccionamos ante él. En una sociedad de “descontento inextinguible”, el poder del pensamiento positivo es una forma segura de combatir el estrés.

• Tenga el control de sí mismo. Emerson instó a la práctica de la “serenidad”, y Sir William Osler habló de “ecuanimidad”, que es estar perfectamente sereno, equilibrado, controlado interiormente y tener sentido del humor.

• Identifique y enumere sus puntos fuertes. Luego, localice la causa de su estrés y aplique sus puntos fuertes para superar el problema. Las situaciones de estrés deben tomarse como un desafío. Establezca bien sus prioridades y ataque la raíz del problema. Puede ser un problema de relación o la codicia por la riqueza o la compulsión de mantenerse al día con los vecinos, o una deuda.

• Fíjese objetivos alcanzables y trabaje hacia esos objetivos. No se preocupe demasiado por el resultado. Si hay una sobrecarga de trabajo, busque ayuda para hacer el trabajo. Aprenda a delegar responsabilidades. No tome más trabajo del que puede manejar. Descargue todos los elementos no esenciales.

• El ejercicio es un buen antidepresivo. Una caminata rápida durante 30 a 45 minutos le ayudará a eliminar el estrés. El yoga es una buena forma de eliminar el estrés.

• Dieta: el estrés hace que uno coma demasiado. Con el cortisol y la insulina en el torrente sanguíneo, el apetito aumenta y la grasa se acumula. La sobrecarga del hígado lo hace resistente a la insulina. Como resultado, el páncreas segrega más insulina y se consumen más alimentos. Es bueno evitar los ácidos grasos saturados, el exceso de sal y azúcar y los alimentos que aumentan el colesterol. El pescado y las nueces contienen ácidos grasos Omega 3 que son buenos para la actividad cerebral. El chocolate negro tiene sus ventajas. Los descansos oportunos para comer ayudarán. El alcohol, el tabaquismo y la cafeína deben limitarse o evitarse si es posible.

• Tómese un tiempo para usted. Haga lo que le gusta hacer después del horario laboral. Relájate, lee, escucha música. Aprenda técnicas de relajación.

• Meditación y oración. La oración nos ayuda a conectarnos con Dios, quien es la fuente de fortaleza y sabiduría. La preocupación es debilitante. Marco Aurelio aconsejó: “No enojes tu espíritu por el curso de las cosas. No escuchan tus aflicciones”.

• Sueño: el cuerpo necesita de 6 a 8 horas de sueño para recuperarse del estrés diario de la vida.

• Haga buenos amigos con quienes pueda hablar sobre sus problemas. Los amigos solidarios son un tesoro.

• Tómese unas vacaciones anuales y aléjese de la escena del estrés.

El mejor eliminador de estrés recetado por el Dr. Smiley Branton es “Practicar cómo caminar con calma. No se enfade ni en un titubeo. Haga lo mejor que pueda, tómelo como viene. Puede manejar cualquier cosa si cree que puede “.

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