Si el cannabis medicinal debería o no ser ampliamente aceptado

El uso de cannabis medicinal en los tiempos modernos es controvertido y, en los últimos años, la Asociación Médica Estadounidense, el MMA, la Sociedad Estadounidense de Medicina de las Adicciones y otras organizaciones médicas han emitido declaraciones en contra de su uso con fines medicinales.

En general, la investigación dice que la marihuana medicinal es segura y eficaz para controlar el dolor crónico, aliviar las náuseas y los vómitos asociados con la quimioterapia, tratar el síndrome de emaciación asociado con el SIDA y controlar los espasmos musculares debidos a la esclerosis múltiple y la epilepsia. Varios estudios han sugerido que los cannabinoides pueden detener el crecimiento y la propagación de muchos tipos de cánceres, incluidos el de páncreas, pulmón, leucemia, melanoma, oral, linfoma y otros tipos de cáncer. Una proporción significativa de oncólogos apoya la marihuana medicinal como una opción para sus pacientes.

Hay varias especies de cannabis. Ellos son:

Cannabis sativa: Una cepa que se encuentra en México y América Central del Sur. La planta sativa es alta con hojas estrechas y dentadas. Tiene THC, la parte de la planta que induce psicoactivos, y los efectos afectan principalmente a la mente y las emociones.

Cannabis Indica: Una cepa que se encuentra en Asia e India y se cultiva en los EE. UU. La planta es baja y rechoncha. Los efectos de la índica son principalmente físicos y algunos emocionales, incluida la relajación, la sedación y la reducción del dolor.

Cannabis ruderalis: Esta variedad también se llama cáñamo y no tiene THC.

Cepas híbridas de cannabis: El resultado en la polinización cruzada de varias cepas. Los efectos suelen ser más fuertes que los de la cepa original.

A diferencia de muchas drogas de las que se abusa, una sobredosis de marihuana no es letal, según el Instituto Nacional del Cáncer. Aunque la marihuana puede ser adictiva para algunos, el potencial de desarrollar una adicción a la marihuana es menor que el de algunos medicamentos recetados y otras drogas de abuso.

Sin embargo, la marihuana tiene efectos secundarios. El principal químico psicoactivo de la marihuana es el THC o tetrahidrocannabinol, uno de los más de 60 cannabinoides (químicos exclusivos de la marihuana). El THC se une a los receptores cannabinoides, que se concentran en áreas del cerebro asociadas con el pensamiento, la memoria, el placer, la coordinación y la percepción del tiempo.

Los investigadores creen que el consumo regular de cannabis puede tener efectos neurotóxicos en las estructuras cerebrales en proceso de maduración. Un estudio de 2012 en Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que las personas que comenzaron a fumar antes de los 18 años mostraron una mayor disminución en el coeficiente intelectual y el funcionamiento cognitivo que las personas que comenzaron a fumar cuando eran adultos. Aún más: los consumidores adolescentes intensos (un promedio de cuatro o más veces por semana) que continuaron fumando cuando eran adultos experimentaron una caída del coeficiente intelectual de 8 puntos que no se puede atribuir al alcohol, otras drogas o menos educación.

Los efectos de la marihuana pueden interferir con la atención, el juicio y el equilibrio. La marihuana también inhibe el sistema inmunológico, que puede ser dañino para muchas personas, pero útil para otras con ciertas condiciones de salud. Aunque se sabe que la marihuana disminuye la presión dentro de los ojos, un síntoma de la condición de glaucoma, la investigación ha demostrado que otras drogas pueden ser más efectivas.

Los estudios han producido resultados contradictorios sobre si fumar marihuana conlleva un riesgo significativo de cáncer. Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer, la investigación mundial sobre los beneficios y efectos secundarios de los compuestos de la marihuana está en curso. Algunos compuestos de la marihuana ya se han convertido en productos farmacéuticos.

Canadá, Nueva Zelanda y varios países de Europa han aprobado un aerosol nasal, que utiliza cannabinoides purificados derivados de la marihuana para el tratamiento del dolor por cáncer y los espasmos musculares en la esclerosis múltiple. La Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. Aprobó dos medicamentos elaborados con cannabinoides sintéticos, dronabinol y nabilona, ​​que tratan las náuseas y los problemas de apetito en pacientes con cáncer y VIH. Sin embargo, la FDA no ha aprobado la marihuana en su forma vegetal como tratamiento.

Para concluir se puede decir que si bien el Cannabis para el tratamiento de malos efectos o enfermedades graves o terminales puede ser una opción, se debe evitar su uso por placer o con fines no muy graves.

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