Tratamiento de la artritis reumatoide temprana

La artritis reumatoide (AR) es la forma inflamatoria más común de artritis que afecta aproximadamente a dos millones de estadounidenses. Es una enfermedad autoinmune sistémica para la que no existe cura conocida.

Varios datos han demostrado que el daño articular en la AR puede ocurrir tan pronto como 4 meses después del inicio de los síntomas. Y más pruebas han demostrado que la intervención temprana con la enfermedad mediante la terapia con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) mejora los signos y síntomas de la enfermedad, pero también reduce la velocidad de progresión de los rayos X, un determinante principal de la discapacidad futura. Además, dado que es una enfermedad sistémica, el daño infligido a las articulaciones también puede ir acompañado de un daño significativo a otros sistemas de órganos como los pulmones, los ojos, la médula ósea, la piel y los nervios.

Las pautas del Colegio Estadounidense de Reumatología han sugerido el inicio inmediato de la terapia con FAME dentro de los primeros tres meses del diagnóstico. A veces, agregar prednisona en dosis bajas, un corticosteroide oral, puede ayudar a ganar tiempo al servir como un “puente” hasta que el DMARD comience a actuar. La combinación de metotrexato, el “caballo de batalla” de DMARD, con dosis bajas de prednisona puede reducir la actividad de la enfermedad, ralentizar la velocidad. de progresión de la enfermedad y prevenir una mayor discapacidad física.

Una palabra de advertencia es que el retraso del tratamiento más de tres meses desde el momento del diagnóstico tiene graves consecuencias, ya que existe una mayor probabilidad de daño articular y una menor probabilidad de lograr la remisión en el futuro. Además, el daño articular, una vez que ocurre, no se puede revertir. Entonces, la prevención es la clave.

De modo que ha surgido un paradigma de sentido común para el tratamiento de la artritis reumatoide temprana. Este es un modelo al que se adhiere cada vez más la mayoría de los reumatólogos.

El primero es el diagnóstico precoz. Esto, por supuesto, depende de la derivación temprana a un reumatólogo.

El segundo punto importante es instituir el tratamiento con FAME, preferiblemente con metotrexato, junto con dosis bajas de prednisona inmediatamente.

Y el enfoque final es utilizar el modelo de “tratar al objetivo” que se ha puesto de moda recientemente. Tratar al objetivo implica la necesidad de un control muy estricto de la enfermedad. Este enfoque permite que un paciente tenga un programa de tratamiento personalizado con el objetivo de establecer una baja actividad de la enfermedad o una remisión completa. El logro del objetivo del tratamiento se puede realizar de forma objetiva utilizando diversas herramientas de medición, que incluyen recuentos de articulaciones, análisis de sangre de la inflamación y diversas técnicas de formación de imágenes.

Este enfoque de tratamiento no es diferente de los enfoques de tratamiento para otras afecciones crónicas graves como la hipertensión y la diabetes.

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