Viviendo desde el cuello hacia arriba

Muchos de nosotros vivimos en un estado abrumador. Estamos demasiado ocupados tratando de pensar en la salida de nuestros problemas. Nos han criado para solucionar problemas y buscar soluciones. Vivimos en un mundo que gira cada vez más rápido a través de Internet, controles remotos, teléfonos celulares, videojuegos, etc. No me sorprendería que uno pudiera obtener pronto un título universitario en “rendimiento más rápido”.

Nos enfrentamos a una dicotomía grave, una dicotomía nacida de la era de la información: mientras la tecnología facilita una comunicación cada vez más rápida, cada vez nos resulta más difícil centrarnos en lo que queremos comunicar. El ritmo al que estamos casi obligados a vivir acelera nuestros pensamientos y los divide en segmentos cortos y rápidos, interrumpiendo nuestra capacidad de concentración durante largos períodos de tiempo.

El resultado es ansiedad, una sensación generalizada de miedo o pavor de que no estamos equipados para lidiar con lo que sea que nos enfrente. Es una sensación que no podemos respirar por completo. A menudo hay una cualidad de mareo que acompaña a la ansiedad. Ocurre un catch-22: no podemos concentrarnos porque estamos ansiosos y nos volvemos más ansiosos porque no podemos concentrarnos.

¿Cómo evitar estos incómodos síntomas? Instalarnos en nuestro cuerpo y sentir los pies en el suelo es el primer paso para resolver la ansiedad. El ejercicio puede ayudarnos a alcanzar cierta calma, pero sin la conciencia de nuestra vida interior, el ejercicio no resolverá el problema central.

Considere la posibilidad de realizar un “inventario de problemas”. Cuando aclaramos qué es exactamente lo que nos preocupa, en lugar de preocuparnos incesantemente o quejarnos vagamente de que estamos estresados, podemos abordar los problemas que nos obsesionan.

Por ejemplo, “Estoy pensando que podrían despedirme”. Vaya más profundamente al siguiente nivel de pensamiento, por ejemplo, “No conseguiré otro trabajo porque no estoy capacitado y la economía está mal”. Caiga más profundamente, “No creo en mi capacidad para salir adelante sin importar las probabilidades”.

Los hechos parecen tan convincentes, pero en el fondo encontramos los mensajes de la infancia: “Nunca llegarás a nada”, “Eres inadecuado” o lo que sea. Aquí está la oportunidad de proveernos de un nuevo “padre” leyendo un libro de autoayuda (gratis en la biblioteca o en Internet) encontrando un mentor, experimentando con la oración y la meditación, invitando al Universo a sorprendernos con Amor y Proteccion.

Y descubrir lo que estamos pensando en el nivel más profundo es solo el primer paso para desentrañar lo que parecen ser nuestros problemas. Al final, abordar su angustia en su nivel más profundo, identificar sus componentes y luego encontrar formas de superarlos, puede ser una vía para enriquecer su vida.

Hay muchas terapias centradas en el cuerpo que son muy efectivas para eliminar la energía negativa que se convierte en ansiedad: EFT (técnica de libertad emocional), HRM (meditación del ritmo cardíaco) y el yoga son solo algunas técnicas de curación que pueden ser de gran ayuda en dar este último paso indispensable para establecer tu propio ritmo en medio de la carrera.

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