Yo no soy yo

Existe un riesgo muy particular inherente al proceso creativo: cuando emprende el viaje hacia adentro, descubre que no es quien cree que es, o que es más de lo que crees que eres. Pero a veces estas imágenes reflejadas a través de los espejos interiores son tan ajenas a nuestro ego que nos hacen correr. El truco no es correr, sino perseverar. La imagen cambiará, el miedo se disolverá y el extraño visto a través del espejo creativo se volverá familiar y absolutamente maravilloso. Estas partes desconocidas de nosotros nos guiarán a través de puertas invisibles, hacia paisajes inesperados.

Un poema de Juan Ramón Jiménez habla maravillosamente de este punto.

 

Yo no soy yo

No soy yo

Estoy caminando a mi lado

a quien no veo,

a quien a veces logro visitar

y otras veces logran olvidar.

El que perdona dulce cuando odio,

el que pasea cuando estoy adentro,

el que calla cuando hablo,

y el que quedará cuando yo muera.

¿Cómo descubrimos a quienes caminan a nuestro lado y tienden a ser quienes no somos? ¿Cómo aprendemos a levantar la cortina de humo?

En primer lugar, me gustaría sugerir que estos no caminen a nuestro lado, sino que estas voces invisibles e inexploradas viven dentro de nosotros.

Hay diferentes formas de explorar estos seres internos, a quienes algunos llaman el lado oscuro o de la sombra, el yo oculto o el yo verdadero. Cualquiera que sea el nombre, estas son partes de uno mismo que han estado aisladas, generalmente en la infancia o la adolescencia, cuando parecía de alguna manera peligroso sacarlas al mundo. Aprendemos muy temprano en la vida a emitir juicios sobre aquellas partes del yo que no son aceptadas; al hacerlo, nos condenamos a vivir a través de una pequeña parte de la totalidad del yo mientras arrojamos otras partes a las sombras, donde las mantenemos ocultas y en silencio.

Carl Jung dijo que el inconsciente es un gran amigo, guía y consejero del consciente y que la integridad psíquica proviene de equilibrar el inconsciente y el consciente. Creía que la forma principal de hacer esto era a través de los sueños. Creo que esta comunicación también es parte integrante del viaje creativo. El truco está en romper el dominio que la mente racional y consciente, el “yo” que creemos que somos, tiene sobre nosotros.

En lo que a mí respecta, esta es la parte más difícil del viaje, aquietar al crítico interior para que podamos ir sin trabas, sin juicios ni críticas, al gran mar del inconsciente. Esta ruptura es también el gancho, o quizás sea más exacto decir que cuando finalmente abrimos paso hacia el inconsciente creativo, estamos enganchados. Porque allí encontramos los seres ocultos que albergan gran parte de nuestros anhelos profundos y nuestro impulso explosivo. Tienen talentos, sabiduría y conocimiento que nunca soñamos que teníamos. Para el escritor de ficción, nuestro yo oculto y repudiado a menudo se presenta como personajes poderosos, ¡si se lo permitimos! De muchas maneras, estos seres ocultos son socios en la danza de la creatividad.

#soy

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